Las avispas se vuelven más agresivas en julio. Tiene explicación
El comportamiento de la colonia cambia durante la temporada, y mucho al final del verano.
La sensación de que, al final del verano, las avispas se vuelven más molestas y agresivas no es subjetiva. Su comportamiento cambia realmente, y la causa está en la estructura del ciclo vital de la colonia.
En primavera y al principio del verano la colonia crece y las obreras se ocupan de alimentar a las larvas. El alimento de las larvas es proteico: insectos, carroña y carne. Durante este periodo las avispas son útiles como depredadoras y casi no muestran interés por las personas.
En julio y agosto la situación cambia. Hay menos larvas, disminuye la necesidad de proteínas y los adultos necesitan hidratos de carbono: alimentos dulces. Es entonces cuando las avispas aparecen en las mesas, junto a los contenedores de basura, en los puestos de fruta y en las cocinas. Al mismo tiempo aumenta el tamaño total de la colonia y, al final de la temporada, se suma la lucha por unos recursos cada vez más escasos. De ahí la agresividad.
¿Qué se deduce de esto? En primer lugar, es más sensato localizar y retirar el nido al principio del verano, cuando es pequeño, que en agosto, cuando alberga cientos de ejemplares. En segundo lugar, durante la segunda mitad del verano la medida principal es eliminar las fuentes de alimentos dulces: cerrar las bebidas azucaradas, no dejar fruta ni mermelada al descubierto y vigilar el estado de los contenedores de residuos.
Y una cuestión de seguridad: a diferencia de la abeja, la avispa puede picar varias veces y además libera una feromona de alarma que atrae a otros ejemplares del nido. Espantarlas y golpearlas es la peor estrategia, y cerca del nido resulta directamente peligroso. Si el nido es grande o está situado en una pared, en un ático o en un lugar de difícil acceso, especialmente si alguien de la casa es alérgico a las picaduras, conviene confiar este trabajo a especialistas.