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Agosto en la industria alimentaria: dos problemas a la vez

Agosto en la industria alimentaria: dos problemas a la vez

Las cucarachas alcanzan su pico de actividad y los roedores empiezan a entrar, todo en un mismo mes.

Para las empresas que trabajan con alimentos, agosto es el mes de mayor carga desde el punto de vista del control sanitario. Coinciden dos procesos estacionales distintos, y cada uno exige medidas diferentes.

Las cucarachas alcanzan su pico: el calor y la humedad aceleran su desarrollo, y las puertas y ventanas abiertas por el calor facilitan el desplazamiento entre los locales. Al mismo tiempo comienza el movimiento de los roedores desde los campos hacia las edificaciones, que continuará hasta octubre.

Lo único que tienen en común estas tareas es que ambas se resuelven en los accesos, no en el interior. A partir de ahí, los métodos divergen.

Para los roedores funciona el perímetro: estaciones de cebado a lo largo del contorno exterior, entradas de instalaciones cerradas, mallas en la ventilación y orden en el terreno colindante. El objetivo es impedir la entrada, no atraparlos dentro.

Para las cucarachas, lo decisivo son la higiene interior y los cebos: hay que controlar el acceso al agua y a los restos de comida, el estado de las juntas de los equipos y los huecos técnicos, y la regularidad de la limpieza húmeda en las zonas de difícil acceso. Aquí se prefieren los cebos en gel a los aerosoles: pueden utilizarse cerca de los equipos y actúan en cadena, llegando a los individuos que se esconden en cavidades inaccesibles.

Conviene recordar aparte la documentación. Para las cadenas minoristas y los inspectores no solo importa el resultado, sino también la regularidad demostrada de las actuaciones: el registro, el plano de colocación de los puntos y las anotaciones de las inspecciones. Las prisas de agosto son un mal momento para empezar a llevarla.