Cucarachas en agosto: calor, humedad y puertas abiertas
El final del verano es el segundo pico estacional, y en la ciudad se nota más que el primero.
Las cucarachas no hibernan en el sentido habitual: en un edificio con calefacción están activas todo el año. Pero precisamente en agosto su número aumenta de forma perceptible, y hay varias razones para ello.
El calor y la humedad elevada aceleran el desarrollo. Las puertas, ventanas y ventilación abiertas facilitan el desplazamiento entre locales. Además, en las viviendas y los establecimientos de restauración colectiva se suma el movimiento estacional: reformas, mudanzas y tratamientos en viviendas vecinas; todo ello obliga a la población a desplazarse y hace que se dirija allí donde no la molestan.
Un aspecto importante que a menudo se pasa por alto: la cucaracha no llega «por la suciedad», sino de los vecinos. Un piso perfectamente limpio en un edificio con un problema común se coloniza igual que cualquier otro, por las conducciones verticales, la ventilación y los canales de cables.
Entre los formatos para viviendas, los geles son los más previsibles: actúan en cadena; el ejemplar que consume el cebo se convierte en fuente de intoxicación para otros, incluidos los que no llegaron al cebo. Las trampas y los contenedores son prácticos cuando se necesita un formato cerrado: en la cocina, cerca de alimentos y en locales con niños y animales.