Grano almacenado: por qué el cebo debe ser en grano
Cuando alrededor hay toneladas de alimento, el cebo tiene que ser más atractivo que este.
La protección de un almacén de grano frente a los roedores se diferencia de la de un almacén normal por una circunstancia fundamental: alrededor hay una cantidad ilimitada de alimento de alta calidad. En estas condiciones, el cebo no compite con el vacío, sino con el grano, y debe ganar esa competencia.
Por eso, en las instalaciones de grano es lógico utilizar cebos en grano. El roedor acostumbrado a alimentarse de grano percibe ese cebo como un alimento habitual, no como un objeto desconocido, y lo acepta con facilidad incluso cuando el almacén está lleno. En un entorno así, un cebo de otra base a menudo se ignora por completo.
La segunda circunstancia es el régimen de la instalación. El almacén de grano se llena y se vacía periódicamente, se opera con maquinaria y el acceso al interior está limitado por motivos sanitarios. Por ello, la línea principal de protección se establece en el perímetro y en las zonas técnicas: estaciones de cebado en el contorno exterior, en sótanos y cuartos auxiliares, a lo largo de galerías y elevadores de cangilones y junto a los posibles puntos de entrada.
La tercera son los plazos. Hay que preparar el almacén antes de llenarlo, no después. Un local vacío es más fácil de revisar, limpiar de los restos de la cosecha anterior y secar; precisamente esos restos suelen ser la fuente de los problemas de la nueva cosecha. Los puntos de control se colocan con antelación para que la protección ya esté funcionando cuando llegue el momento de llenarlo.
Y también la regularidad: revisar cada una o dos semanas, renovar el cebo según su consumo y prestar especial atención a los puntos con un consumo persistentemente alto; cerca de ellos suele encontrarse una vía de entrada o un nido.