Las cucarachas han vuelto al cabo de un mes. ¿Qué salió mal?
El regreso casi siempre significa que se trató lo que no se debía, donde no se debía o no se trató todo.
La situación es típica: se realiza un tratamiento, todo queda limpio durante dos semanas y en la tercera vuelven a aparecer. El producto normalmente no tiene la culpa: por lo general hay tres causas, y todas son organizativas.
Primera: no se tuvieron en cuenta las ootecas. La hembra transporta y deja una cápsula con huevos cuya cubierta es bastante resistente y protege su contenido. El tratamiento mata a los individuos activos, pero al cabo de dos a cuatro semanas sale de las ootecas una nueva generación. Por eso un único tratamiento casi nunca resuelve el problema: hace falta un segundo tratamiento, dos o tres semanas después, para ajustarse exactamente a ese ciclo.
Segunda: el foco está detrás de la pared. Si el problema afecta a todo el edificio, cualquier tratamiento de un piso aislado da un resultado temporal. Las cucarachas se desplazan por las bajantes, la ventilación y los canales de cables, y las de los vecinos ocupan el espacio que queda libre. Sin sellar las entradas de las instalaciones y las rejillas de ventilación, la historia se repetirá.
Tercera: se mezclaron productos incompatibles. Un error muy frecuente es colocar el gel y tratar inmediatamente toda la zona de alrededor con aerosol. El gel funciona como cebo: la cucaracha debe comerlo y llevárselo. El olor fuerte cercano la ahuyenta del cebo, que deja de funcionar. Estos dos enfoques no se suman, sino que se estorban.
El esquema que funciona parece aburrido: eliminar el acceso al agua y a la comida, cerrar las vías entre los locales, colocar el cebo y dejarlo actuar, y repetir el tratamiento al cabo de tres semanas. Es aburrido, pero precisamente eso da un resultado duradero.