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Las primeras hormigas en el piso: de dónde vienen y qué hacer

Las primeras hormigas en el piso: de dónde vienen y qué hacer

Una exploradora sobre la mesa de la cocina no es una casualidad, sino el inicio de una ruta.

Una hormiga sola sobre la mesa casi nunca aparece por casualidad. Es una obrera exploradora y, si encuentra comida, volverá al nido dejando un rastro oloroso por el camino. Al cabo de uno o dos días, una columna seguirá ese rastro.

Por eso, lo primero que tiene sentido hacer no es matar a la exploradora, sino retirar aquello por lo que ha venido y eliminar el rastro. Una limpieza húmeda normal con detergente a lo largo del recorrido destruye la señal química con más eficacia que cualquier remedio casero.

Después empieza lo que más confusión provoca. Para combatir las hormigas es inútil eliminar los ejemplares que se ven: a la vista solo está una parte insignificante de la colonia, y el nido con la reina suele estar oculto en la pared, bajo el rodapié, detrás de los azulejos o incluso en casa de los vecinos. Eliminar a las obreras no influye en la población.

Por eso en los pisos se utilizan geles y cebos, no sprays. La lógica es directamente opuesta a la habitual: el cebo no debe actuar de inmediato, sino con retraso, para que la hormiga pueda llevarlo al nido y alimentar a las demás. Un producto que mata en el acto funciona peor, no mejor, para esta tarea.

Y hace falta paciencia: el resultado del gel suele verse entre el tercer y el quinto día, y la actividad durante las primeras 24 horas incluso puede aumentar. Es una evolución normal, no una señal de que el producto no sea adecuado.